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El RECINTO de Omar González

PACTO ENTRE CABALLEROS Y ANGELES GUARDIANES

PACTO ENTRE CABALLEROS Y ANGELES GUARDIANES

A la memoria de Carlos Velasco

Un vistazo al pasado nos unió tanto en el presente incierto
que las barreras de las aguas abismales se quebrantaron
para dar paso a un acuerdo mutuo de búsqueda y lucha
que nos permitió alcanzar las mismas dichas y alegrías.

Momentos fugaces que nos regalaron tanto
el suficiente para descubrirnos como dos amantes de la historia
sin embargo uno de los dos se ha acallado
y lamento no conocer al menos el lugar donde el haya ahora te da sombra.

Pero sé bien que mejor cobijo no existe
como sé también que no me sentiré perdido
pues una historia me has legado para hacerla mía
de la que poco sé pero gracias a ti conozco.

Pero no nos despediremos con llanto en la mirada
porque impediría conocer nuestros rostros,
en su lugar pondremos mejor una sonrisa
como sello inviolable de nuestra misión compartida.

Gracias por el fugaz tiempo de os conoceros
enorme y grato como cada palabra escurrida por sus dedos,
ciertamente jamás escuchare un saludo de sus labios
pero me enseño siempre un trato elegante y propio de caballeros.

Me ha robado el título noble de ángel de la guarda,
pues no crea que simplemente ha partido,
le recuerdo Señor que tenemos un cometido
y que algún día ... en algún lugar ...
esperaré entregarle buenas cuentas.

Omar González Vázquez 8 de Enero de 2006

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1 comentario

Juan Carlos Villordo -

Hola, Omar. Sé que no hay palabras que pudiesen consolar a todos aquellos que sufrimos tan dura pérdida... Don Carlitos era un auténtico caballero digno de su pueblo hidalgo. Sólo me consuela saber que nuestro amigo Carlos Velasco, un caballero andante a la antigua usanza, reposa apacible junto a los grandes e inmortales héroes de su tierra. Hay gente que está agradecida con él, por haber conocido, apreciado y compartido su historia y la de su pueblo con nosotros los simples mortales. Él ya se ganó su espacio en el paraíso de los hombres que ya son leyendas.
Y si el destino así lo quiere, si trabajamos duro para ganarnos esa enorme dicha y honra, quizás mañana podamos verle y saludarle donde él se encuentre.
El señor quiera...

Tu amigo, Juan Carlos.
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